24 y 25 de Enero

La temporada va hacia adelante, estamos metidos en el invierno, que hace poco ha empezado a ser riguroso, el viernes un pequeño paseo a rastrear y ya vemos que pese a que tajos hay, no vamos a poder cazar, por aquello del manto contínuo, día de fortuna, Bárcenas y Ambiente y Medio… En fin, pues nada. Bueno nada no. Aprovechando decidimos hacer la tercera de Aragón, ya que a los de allá les venía bien y a nosotros también. A la mañana está raso, pero hace mucho frío y la perrera es una pista de hielo, hago malabares para coger los perros y meterlos al remolque sin abrirme la crisma. Lo consigo y para abajo. Paramos a comprar pan, y allí más de lo mismo. Alguno anda por ahí diciendo que sabe de muy buena fuente que echamos maiz, y que no vamos a misa. Çomparto la idea con un gran guarda de Medio Ambiente, que es el que me lo cuenta. El, que es un buen conocedor del monte y los valles pirenaicos sabe de lo que habla, sabe de animales, sabe mucho y eso me alegra. Si estuviese él o más como él en aquellas oficinas, algo mejor iríamos..

Bueno, la cosa que la batida empezó tarde ya que los punteros tenían que patear bastante, y fué de las que me gustan, una basta extensión de montes, y toda la mañana sin ver a nadie, perros cazando por aquí y por allá, tiros, César que falla, yo que me río, porque es un poco zokete el mozé. Paletilla, mata uno y deja otro herido, Raúl coge uno precioso, Iñaki remata otro de Paletilla que Pirata y el Perro Raúl habían enganchado, Unai, Aritz…. y así toda la mañana. Una gozada, poder bajar allí todo orquestado por dos cuñados de la vieja guardia, que huelen los jabalís por esos montes, uno con txapela y el otro con ilusión y sonrisas además de un ejército de Anglo franceses, que cantan que da gusto oirlos. Portu, no calla en la puntería y Obelix y Jokin juran por allí… vamos más de lo mismo, y otro día excepcional de caza. Luego con la ayuda de todos recogimos relativamente rápido, y algún perro de los sureños quedó para el Domingo.

El Sábado al acabar el resake, Unai me cuenta que en Rasal ha habido un accidente, pasan por mi cabeza miles de recuerdos y todos los que cayeron en el monte. Todos nos quedamos jodidos, sabemos que son accidentes, y que todos tratamos de evitarlos. Luego por ejemplo me cuentan como César y Alberto hicieron cambiarse a un postor que decía no sentirse seguro en su puesto, ya que era perdiguero. Eso es seguridad, luego los rebotes etc son accidentes. DEsde aquí animar a todos los que sufrieron en este accidente, y sufrirán, y al resto pensar que nunca hay que bajar la guardia, y que es mejor que se escape el bicho que tirar al buen tuntún.

El Domingo, me levanté fruto del insomnio invernal y nos juntamos unos diez, son pocos, pero con mucha ganas, nos vamos a enfrente del pueblo, prácticamente el único sitio negro del coto. Sabemos que tiene que haber, y así es, nada más empezar, Lobita arranca de rastro y levanta, pero avisan que se ha colado por donde no había nadie, con un jabalí pequeño. Por detrás los perros claro… Vuelven a levantar la segunda suelta y es un corzo, que lo respetan y se lleva los otros cuatro perros. Mierda. Raúl levanta uno, le tira, y se lleva sus dos perros, fuera de resake. Estamos gafados. Mikel mientras sigue allí pero no encuentra nada. Se encabrona, porque sus perros riñen al aire de un perra en casi celo.

Me bajo a la perrera y cojo otros tres que ayer cazaron y me subo hacia arriba, pegándome un buen calentón, y con el placer de ver como los punteros aguantan en sus puestos cuando vamos a las dos horas largas, veo que aprecian el trabajo que hacemos. Esto tiene que traer algo consigo. Y así es casi al final damos con la manada, y en cuatro minutos salen de debajo de la peña de los buitres, la grande arranca hacia Sta Engracia donde Tomás la coge rapidamente. Ramón no falla en la pena de Rotarana. Y Xalba encima de el falla a dos pequeñós. A la vez, Mikel Txarles desde su atalaya de la peña del campo de Labari, ve como uno cruza por debajo del abetar, lo espera, y cuando cruza para entrar al Boyeral lo falla….

Contentísimos nos retiramos a limpiarlos, y vemos que Coní esta herido.
Mis perros en Aietxu, y por no se donde. A la tarde fuí hacia allí y estuve un rato hablando con J. Mari, gran seguidor de este blog, y con el que estar un rato es una gozada, recordando con mi aita, historias de viejos cazadores, de ganados y de relaciones entre valles, entre gente. La verdad que cuando te juntas con gente así te das cuenta de lo que vale un peine.

Dos perros no puedieron ser recogidos porque estaban en el monte, y no pudimo acceder a ellos, normal en este tiempo, ya bajarán…

Y esto es todo amigoossss!!

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