Caza, pueblos y vida

Me voy a lanzar a escribir esto, siempre lo he pensado, y lo seguiré pensando. La caza, yo la veo y la vivo como una parte más del ocio que el entorno rural nos puede aportar, aparte de ese componente de ocio, no entraré a discutir sobre su necesidad, ya que sólo el que quiere entenderlo o el que vive en un entorno rural, sabe perfectamente que es totalmente necesaria.

Respecto a la caza como forma de ocio en el entorno rural, creo que aparte de ser un potencial económico, que viene bien a Ayuntamientos, particulares, ganaderos, agricultores y dueños de bares, tiendas, gasolineras etc, engloba una enganche de la gente local en sus pueblos, y un enganche a aquellos que el éxodo rural los llevó con cantos de sirena en algunos casos a la urbe, y por supuesto a los hijos e hijas de estos.

En la zona del Pirineo Navarro, esto es aún más fácil de ver. Hace poco publicaban en Diario de Navarra, un artículo al que no me pude, ni debí aguantarme a contestar. Simplemente lamentable, y hacía eco de aquello en lo que muchos se empeñan, el pueblo, abandonadico, para los fin de semanas de buen tiempo, y entre semana para cuatro abuelicos. Si hace mal tiempo mejor en el Itaroa o en La Morea, modelo del confort  de una sociedad avanzada para muchos. El artículo os lo dejo aquí:

http://atreintaytresmilpies.blogspot.com.es/2015/06/los-ultimos-del-pirineo.html

Y a todo esto, ¿que tiene o puede hacer la caza por todo esto?, la respuesta viene dada por una el modelo de caza que se persigue, incluso desde dentro de los mismos pueblos en algunos casos.

Aquí escribo, poniendo de antemano que cada uno hace lo que quiere y no seré yo quien juzgue. El último caso mugando con nosotros. Nueve años de cerrajón y no cobrar ni un euro, y gracias a una chiripa que lo flipas, subasta, llegan cuatro con el norte perdido, y meten el dineral del año, por mil jodidas Hectáreas. Hasta aquí bien, los particulares y el concejo contentos, los cazadores también, miraron el ejemplo en el concejo de otro concejo de al lado, pan para hoy y hambre para mañana. Cuando valoren bien lo que han hecho, dejarán el coto, y las luces del pueblo se apagarán para siempre, un ejemplo de un pueblo que no supo mantener sus cazadores locales como fuente de vida, aunque sea en muchos casos sólo de fin de semana. Ahora verán pasar los coches y mientras,  las luces se irán haciendo mas ténues. Una pena que siento cada día que paso por ahí.

Ahora es el momento en que el resto de ayuntamientos del Pirineo, han de decidir que es lo que quieren, y si lo que buscan es un modelo de parque cinegético, donde no esperen que respeten al ganadero local, o aquel camino que está húmedo o que limpien los pinos caídos de la nevada, o un modelo que de vida a los pueblos, porque dar vida la caza social la da. Sólo hay que ver lo que se mueve entorno a cuatro cuadrillas del valle. Se, que en los valles vecinos es muy parecido.

Yo, y muchos como yo , tenemos marcada un línea roja, y si se traspasa, no nos quedaremos callados, ya que vemos como se vacían los pueblos entre semana, no esperen que nos callemos también viendo como se cargan un modelo de caza que cuida del monte en el que se vive. Esperemos, que lo mismo que en su día se abandonaron los bordales y se llenaron de giniestras, no se abandone un modelo de caza social y se plague esto de señoritos cazadores en busca de trofeos.

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