13 y 14 de Febrero

Sin duda alguna y pese a que llovía lo que llovía, ninguno de nosotros perdió la ilusión por cazar el Sábado, aunque los espanta segurolas del tiempo aseguraban que el día iba a ser catastrófico e incluso podría nevar…!fíjese usted que cosa mas rara en Febrero y por estas tierras!.., desconozco si activaron la decimonovena alarma naranja del mes.

La cosa que pese a que calló lo que no estaba escrito, a las seis y media me levanté, y estaba raso, !sorpresa!, pero para mi el día de caza ya estaba terminado sin empezar debido a los viruses que afectaron a la familia, así que de niñero y al Whatsapp a esperar noticias, !que coñazo de tío dirán!, pero bueno, que me acepten así y sino que les den ¿no?, todos tenemos que aguantar mucho ¿verdad?.

Decidieron ir a Semberoiz en busca de los jabalíes que andan por la sierra y ya que seguramente, en previsión de nieve ya no se pueda cazar más allí arriba, y la sorpresa fue que al llegar al campo allí pastaban placidamente tres ciervetes, y los primeros que llegaron se apañaron para echarles dos tiros, bueno se apaño el Bili, porque Sergio entre amunicionar y tal, con una rapidez precaria no se apañó a tirarles. Un ciervete fué tocado y entró al resake que iban a dar, y poco después los perros lo marcaron y Paletilla en tres o cuatro tiempos ya lo remató. Bueno, por lo menos se cobró.

Se movieron un par de jabalíes y se colaron por un punto donde nadie había, en un claro fallo ya que ese se debía de haber cubierto según acordaron, reflexión, aunque habiendo treinta puntos vacíos, quien se fué al de al lado lo hizo pensando sería mejor, tampoco se acaba el mundo.

La historia que entre sacar el bichejo y un funeral al que iban a acudir bastantes, no se dió un segundo resake.

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Tocó tirar de soga

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El Domingo más de lo mismo, Sábado de diluvio y ventana para la mañana, así que como la enfermedad también había mejorado en casa, brinco de la cama, y con más ilusión que un tonto me cargo siete perricos, aún sabiendo que tengo comida familiar.

Vamos al carasol de Juan, ya que ví el Sábado por la tarde mientras rastreaba lo irrastreable debido al diluvio unos rastro frescos, y convencido estaba de que seguirían en ese carasol, a la vista de los rastros de la otra semana.

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rastreando el Sábado bajo el diluvio

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Dos resakadores para doce punteros está claro que es poco, así que primero suelto cuatro y luego otros tres perros, Salen con los de Txatarras con un corzo, y tras mirar todo el carasol con los otros tres, bien mirado, levantan otro corzo desesperados por correr, Morea lo falla, tal y como hizo Pakete con el otro. Terminar y arrancar a llover fue todo uno, así que para casa nos marchamos.

Estos días así, poco más se puede hacer, las boiras agarradas a morir en los montes y agua a tutiplén, no son días de lucirse los perros, son días de trabajo y miseria, llegarán días mejores, y sino, ! que nos quiten lo bailao !. Ahora nieva, pero no parece ser mucho, aunque aquí cuando no avisa el asustasegurolas, cae unos paquetes buenos.

Mientras ya sólo nos quedan dos fines de semana de caza, y cambiaremos las armas por las motosierras, con varios resakes a preparar y mugas a aclarar. La cosa no parar, ya huele a txula, a serrín y a gasolina, buena mezcla, parte de la caza también.
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