A raiz de otra muerte…

Narzilaso, saca su afilada pluma. Días duros para estos pueblos…

 

Nos vamos haciendo mayores y cada día nos aferramos más a los recuerdos de la juventud,como un intento inútil de contrarrestar el paso del tiempo,siempre intentando volver a disfrutar los buenos momentos vividos.

Ese “veneno”de la caza, que tenemos metido hasta el tuétano,nos lleva a buscar nuestros orígenes,nuestros primeros pasos cinegéticos.Y n esos recuerdos,siempre o casi siempre,aparecen las mismas personas.

Mucho ha llovido desde entonces,mucho.Actualmente no nos queda sino lamentar la desaparación paulatina e inexorable de toda esa gente que, a su modo,nos transmitieron sus conocimientos,forjados en la experiencia de una vida nada fácil.

Recordando su forma de ver y sentir la caza,no puedo dejar de preguntarme qué hubiese pasado si en aquellos tiempos hubiesen tenido lo que tenemos ahora,no los medios,sino la cantidad de caza.Conociendo a alguno pienso que habrían dejado la piel en el monte.

Recuerdo el esfuerzo,las horas perdidas,las caminatas y la gran incertidumbre que había siempre,o casi siempre.Cuando el fuego de la borda de Malitro,o Maisterra,solía encenderse,allí se escuchaban conversaciones que no tenían desperdicio alguno.Oido atento y mirada fija de los txabales.Nombres de campos,caminos,montes que a base de oirlos quedaban retenidos en la memoria.

Entradas,salidas,pacidos,heladas,rastros viejos,nieve nueva,etc….batiburrillo y complicaciones….Alguna discusión que otra y de repente todos estaban de acuerdo y ese acuerdo nos hacía mover el culo hacía donde pensaban que estaría el jabalí,en singular,o en días muy especiales,los jabalines que decían ellos.

No sé por qué,pero, inconscientemente,siempre he identificado los conocimientos de caza con un palo.Algunos llevaban palo y escopeta,y todos sabían muchísimo,pero los de solo palo parecía que supiesen algo más que los hacía destacar.También recuerdo a varios a los cuales la escopeta les suponía una excesiva carga,y no precisamente por el peso..jeje…que incluso preferían prestarla antes que usarla,algo que igual choca en estos tiempos que corren.

Supongo que la ilusión de antes sería parecida a la de ahora,aunque antes jugaban otros factores como la carne.Los resultados son claramente muy distintos.

En fin,que sigamos con nuestra “enfermedad”,en la mayoría de los casos genética,y que ojalá podamos contagiar a más de uno,para romper un poco el ,cada vez mayor, silencio en el monte y aún muchísimo más doloroso,el silencio en nuestros pueblos.

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